Hoy día íntegro dedicado a Florencia.
Ya pasó la tormenta y amanece con una luz típica de la época, y con muy buena temperatura. Hace sol pero no molesta.
Aprovechamos el autobús que une el camping con Florencia, y así nos despreocupamos del aparcamiento, que está complicado en el centro de la ciudad.
La parada nos deja cerca de los Jardines de Boboli y nos damos una vuelta sin dedicarles mucho tiempo, viendo las fuentes de la entrada.
Desde allí nos dirigimos bordeando el río Arno hasta el Ponte Vecchio. Es un paseo que merece la pena, ya que vamos viendo los edificios de La Academia, La biblioteca nacional y se ven las cúpulas y torres del Duomo.
Llegamos al puente Vecchio , que dicen que es el puente de piedra más antiguo de Europa (obviamente alguien se ha olvidado de los puentes Romanos como el Acueducto o el de Becilla. Que se datan del Siglo I). Este fue construído en el año 1345, sustituyendo al antiguo de madera, que cayó durante una crecida del río Arno. Hoy el agua baja como chocolate, supongo que por las lluvias de estos dos últimos días.
Nos dirigimos de nuevo hacia la Plaza de La Señoría, hoy con buen tiempo y rodeados de turistas. Sobre todo japoneses.
Merece la pena volver a ver las esculturas del David, el rapto de las Sabinas, que están en la loggia de la Plaza de la Señoria, la fuente de Neptuno, etc. Son esculturas monumentales y hechas en mármol de una sola pieza.
Volvemos a La Fontana del Porcellino, uno de esos puntos de Florencia que hay que visitar. Se pone una moneda en la boca, después de haber frotado la nariz del jabalí, si cae por la ranura vuelves a Florencia. Otros dicen que tocando sus colmillos.
Parece que el viaje está saliendo bien, porque quieren volver.
Seguimos callejeando y nos vamos hasta la Iglesia de la Santa Cruz, donde están enterrados personajes ilustres como Dante, Miguel Angel, Galileo, Maquiavelo, ...
El conjunto es muy bonito, ya que además de la iglesia tiene jardines un claustro, etc.
Para terminar, y como la gastronomía también es cultura, nos metemos en un restaurante con muy buena pinta, donde probamos cosas típicas como risoto al funghi porcini (boletus en España), raviolis de espinacas y queso, y tagliata con parmesano y rúcula. Todo buenísimo y hay que decir que nos está sorprendiendo el precio, que es bastante razonable. Me atrevería a decir que a igual calidad, más barato que en España.