Se puede decir que este fue el origen del plan de todo el viaje, y lo que más difícil se nos ha puesto. Por temas personales hemos tenido que cambiar dos veces fecha y hotel y llegar desde Milán nos ha costado 11 horas, cuando el tiempo normal hubiesen sido 7 horas. Con mi espalda ya en un estado lamentable, llegamos y nos encontramos un motel, que al principio nos daba miedo hasta bajarnos del coche. La realidad era diferente, un sitio muy normal, pero muy limpio y ocupado mayoritariamente por familias.
Nos fuimos con el coche hasta el parking más cercano y de allí a la fortaleza. La cité está conservada como en la edad media y es un paseo fantástico, aprovechando la noche se puede cenar entre sus murallas y, si te atreves, probar el plato típico "La cassolette".











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